LLUVIA DE OPOSITORES
El penoso periplo del neo-político mendigo
Mientras Kuczynski viene recibiendo el besamanos de los grupos políticos y los saludos de los presidentes de la región, el ambiente político en Perú comienza a inquietarse por la posición desafiante de Keiko en su mensaje, aceptando su derrota, pero colocándose en la oposición...
No es la única. Ya el Frente Amplio y miembros de la bancada AP han deslizado la idea de ser también oposición “responsable”, proyectándose al 2021. En la línea del Frente Amplio, queriendo apropiarse del éxito de la multitudinaria marcha del “Keiko No Va”, y de la victoria de PPK frente a Keiko, para empoderar a su lideresa, le responden, cuando ella no habla de ellos. En efecto, Keiko responsabilizó de su derrota, al poder político del gobierno (Ollanta, Nadine y afines), al poder económico (grupos ligados a JP Morgan y los Miró Quesada) y al poder mediático (El Comercio y La República), pero no al movimiento social, y menos a la izquierda, a los que llama a cogobernar con PPK. Es evidente la intención de minimizar su aporte, queriendo desplazar a Verónika Mendoza como la opositora principal a PPK, proyectándola como la nueva “garante” del gobierno, papel endilgado a Mario Vargas Llosa, respecto a la gestión de Humala. Por su parte Mendoza y todo su entorno, tratan de mantener independencia al nuevo gobierno, para crear una identidad y por fin ser esa “nueva izquierda”, no cargando con las decisiones de derecha de PPK, y no asumiendo el papel de oportunistas, tan visto en la izquierda tradicional de los últimos tiempos en los gobiernos de Fujimori, Toledo y Humala. Respecto a Acción Popular, a pesar de la visita de Mesías Guevara y Juan Inchaústegui, sus cinco miembros de bancada brillaron por su ausencia, y con Vitocho, ya denunciando la exoneración de Gilbert Violeta de las investigación de la red Orellana, a cargo del nuevo jale y congresista de PPK, Vicente Zeballos. Y a diferencia del comportamiento ingrato del sancochado a PPK el 2011, parece que la bancada AP sabe bien a quien agradecer sus curules. No tienen otra. El discurso de Barnechea por recuperar el gas, lo pone del saque contrapuesto a PPK.
La oposición política asumida por el fujimorismo, requiere un análisis detallado. Ha sido resultado de muchos factores, algunas evidentes, y otras, no tanto. Casi 10 de años de trabajo político y dos derrotas consecutivas en segunda vuelta, sugieren que el fujimorismo, como el resto, sabe que el papel opositor da réditos y los coloca nuevamente en vitrina para la siguiente intentona. La idea de que la nueva derrota de Keiko se dio por la suma de aliados antifujimoristas, a Humala el 2011 y a PPK el 2016, hacen prever que el papel obstruccionista de sus 73 congresistas será pan de cada día, con comportamiento avasallador contra las demás fuerzas políticas, antes con Perú Posible y el Nacionalismo, y ahora contra Ppkausas. De no hacerlo, permitiría el encumbramiento de nuevos liderazgos políticos que competirían con Keiko el 2021, Barnechea y Mendoza, con ayuda de sus bancadas dentro del Congreso, y Guzmán u otro, fuera del Parlamento. Siendo la principal fuerza de oposición, hará bulla al menor error del entrante gobierno, entre deslices políticos de algún ministro, hasta denuncias por corrupción y/o víctimas en conflictos sociales. La rama de olivo dado por PPK y cercanos, con el no indulto, pero tirándole la pelota de la amnistía para Alberto Fujimori, a Keiko, ha sido rechazada. Que éste salga por la puerta grande, es una excusa: Los keikistas no quieren que sea liberado el viejo líder, que podría dividir la organización y la bancada consolidada por Keiko, empoderando el ala albertista. Por eso, no les quedaba otra que colocarse antagónicos a PPK, preparando venganzas para nacionalistas e izquierdistas y megacomisiones para Ollanta y Nadine. Con ayuda de sus operadores políticos y mediáticos, intentará aislar al nuevo Presidente.
Los ppkausas han sentido la pegada. A pesar del desplante y la primera reacción natural de los fujimoristas, seguirán intentando, pues saben que no podrán gobernar sin sus 73 votos. Sonaron anecdóticas las declaraciones de los ahora ex antifujimoristas Sheput y Violeta, saludando el gesto democrático de Keiko, cuando fue realmente un grito de guerra. Kuczynski ha evitado mostrar debilidad en las entrevistas hasta ahora concedidas, hablando en tono conciliador, asumiendo sus falencias políticas –por ello, buscando ministros y aliados con esas habilidades-, y esperando actitudes democráticas de los opositores. No es de extrañar que Apristas se presenten como un partido “bisagra”, para servir de mediadores, no sólo entre el Ejecutivo y Congreso, sino, entre PPK y la bancada fujimorista, aliados de Alan García en las gestiones precedentes. Los ppcecistas sean quienes tengan ese perfil técnico-político, buscado por PPK para entablar relaciones de gobierno. Pero es APP quien más avanzado, como segunda opción de alianza en el Congreso, papel asumido por Perú Posible con los Nacionalistas, en el gobierno de Humala. No sorprenderá ver ministros de estas tiendas políticas, en el próximo gabinete. Mención aparte tienen los chakanos, nacionalistas y hasta izquierdistas de última hora, que apoyaron la campaña de PPK, quienes creemos, no serán tan visibles en su gobierno, por dos razones: organizaciones debilitadas o incipientes, y el perjuicio de encolerizar a los fujimoristas, aliándose PPK con sus enemigos históricos, aspecto que ppkausas quieren evitar. Mientras menos aliados confrontacionales tenga PPK, podrá gobernar sin ataques.
Algunas recomendaciones de este humilde servidor: PPK tiene poco tiempo y debe moverse muy rápido, para entablar sus alianzas y para negociar con el fujimorismo, a pesar del malestar en los antifujimoristas. En la real politik, 73 son mucho más necesarios, que 20, o el máximo de 57 votos que podría conseguir en el Congreso. La aprobación de sus proyectos legislativos y no correr el riesgo de ser bloqueado y hasta vacado, dependen de ello. De no conseguirlo, pasar a un gobierno de consenso, pero de fuerzas políticas afines en primer instante. El esfuerzo de Humala por tener un primer gabinete que juntaba a izquierdistas, nacionalistas, peruposibilistas y personalidades, no duró más que seis meses, por las contradicciones y filtraciones. En tercera instancia, y sólo si el fujimorismo mantiene su actitud obstruccionista y desafiante, pasar a un gobierno de ancha base, donde aliados en organizaciones de la sociedad civil, poderes fácticos y ministros, que pongan a raya al fujimorismo, serán muy necesarios; hay muchos nombres y organizaciones dispuestos a esa tarea. Finalmente, repensar el indulto a Alberto Fujimori. La mejor forma de dividir a opositores destructivos, es pasar de negociar con la hija, a negociar con el padre, a pesar de todas las críticas y decepciones que ello pueda generar. Y hay mucho terreno fértil para tránsfugas en el Congreso, con exceso de independientes e invitados en las bancadas, llegando al colmo en Fuerza Popular, con sólo 11 militantes, de los 73 de su bancada. De todo esto creemos, depende el futuro de PPK…
René Galarreta
Lima, domingo 12 de junio de 2016